La primera gota de agua que cayó sobre mi rostro fue lo que me alertó del cambio. Una gota de agua fría y etérea como la misma bruma, que brotó de la superficie helada de mi barrera pulida, como la nota aguda que se arranca del último tocar de una trompeta antes de ser destruida.
Miré inconscientemente hacia arriba y observé cohibido
mi escudo, una enorme masa de hielo perfectamente pulido y de un color negro azabache que haría palidecer de miedo a la oscuridad más densa. Era hermosa pensé, sombría y aterradora sí… pero hermosa, perfecta, intocable, siempre tan dura, tan resistente, tan fría, tan infranqueable, tan inmensa…
Ahora sin embargo se derretía, su majestuosidad caía bajo el poder de un fuego blanco e incontrolable, que lo quemaba todo a su paso. El hielo negro se quebraba, se fundía y evaporaba a cada segundo, a cada suspiro.
La luz blanca impactó en mis ojos como un torrente de energía implacable que abrazó mis ojos y me dejo ciego. Escuche resquebrajarse toda la muralla, y cerré instintivamente mis cegados ojos para protegerme, al tiempo que miles de pedazos de hielo negro y afilado se abalanzaban sobre mi cuerpo ahora indefenso.
Noté cada trozo de mi escudo impactar sobre mi cuerpo rasgándolo, quebrándolo, dañándolo, fundiéndose con él… Pero también sentí calor, un calor nacido del fuego que ahora se alzaba real ante mí con todo su esplendor. Noté su fuerza en cada centímetro de mi piel, su calor, su belleza.
De pronto me sentí completamente acogido en su inmensidad, protegido entre sus brazos cálidos.
Y cuando pude volver a abrir los ojos esperanzado,… mi cuerpo estalló en llamas.
Miré inconscientemente hacia arriba y observé cohibido
mi escudo, una enorme masa de hielo perfectamente pulido y de un color negro azabache que haría palidecer de miedo a la oscuridad más densa. Era hermosa pensé, sombría y aterradora sí… pero hermosa, perfecta, intocable, siempre tan dura, tan resistente, tan fría, tan infranqueable, tan inmensa…Ahora sin embargo se derretía, su majestuosidad caía bajo el poder de un fuego blanco e incontrolable, que lo quemaba todo a su paso. El hielo negro se quebraba, se fundía y evaporaba a cada segundo, a cada suspiro.
La luz blanca impactó en mis ojos como un torrente de energía implacable que abrazó mis ojos y me dejo ciego. Escuche resquebrajarse toda la muralla, y cerré instintivamente mis cegados ojos para protegerme, al tiempo que miles de pedazos de hielo negro y afilado se abalanzaban sobre mi cuerpo ahora indefenso.
Noté cada trozo de mi escudo impactar sobre mi cuerpo rasgándolo, quebrándolo, dañándolo, fundiéndose con él… Pero también sentí calor, un calor nacido del fuego que ahora se alzaba real ante mí con todo su esplendor. Noté su fuerza en cada centímetro de mi piel, su calor, su belleza.
De pronto me sentí completamente acogido en su inmensidad, protegido entre sus brazos cálidos.
Y cuando pude volver a abrir los ojos esperanzado,… mi cuerpo estalló en llamas.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Gracias por colocar tu gotita en mi charco ;)