22 agosto 2011

Superado

Superado por el trabajo, por la la gente, por las cercanas clases que aun no han comenzado.

Se ha creado ante mi un torbellino que no se como parar. Tengo frío, mucho frío...

El miedo se apodera de mi. El temor al fracaso, a la soledad, al silencio constante, al vacío, al rechazo, al abandono, a la decepción, al inconformismo...

Una entrada corta, mucho que decir, sin saber como decirlo, sin fuerzas para escribirlo. Una ventana a una casa sin puertas que se derrumba, que se la lleva el viento y desaparece.

Una vela que se apaga, un miedo inconfesable, una locura, una palabra, un fin...

...y soledad infinita...

13 julio 2011

Pararse a pensar


Cielo.

De pronto podía ver el cielo sobre mi. Había llegado a un pequeño claro del bosque en el que las frondosas copas de los inmensos árboles se había replegado para dejarme ver las estrellas. 

Era de noche. Una noche cálida y luminosa. La luna brillaba con fuerza y barnizaba la tierra con su color blanco perla. Las estrellas vestían su mejor vestido de luz a lo lejos y, como en un baile celestial, se reunían unas con otras formando hermosas constelaciones.

No recuerdo el tiempo que llevaba sin verlas, apenas pude contener las lágrimas. Estaba tan cansado, tan físicamente agotado y, sin embargo, me sentí en calma. Deje de caminar y me senté en el suelo. No por agotamiento ni como intento en vano de rendición. Me senté simplemente a contemplar aquel hermoso espectáculo. Ya caminaría mañana. Ya lucharía pasado. 

El clima era perfecto, una suave brisa refrescaba la noche de verano. Todo estaba en silencio, en un silencio suave y puro, como el que me acompañaba en aquellas, ya lejanas, noches en mi charca.

Miré la vista atrás y me sentí orgulloso. Había librado ya tantas batallas, había aprendido tanto. Había sido duro ¡claro! Pero ya no era aquel niño asustado que salía por primera vez de su charca.

Mañana, cuando abandone el claro, volverán los miedos, las preocupaciones, el dolor y la fatiga. Pero esta noche, aunque solo sea esta noche,… dormiré sintiéndome seguro.

27 mayo 2011

Sin...

Solo, sin ganas de ver a nadie, sin querer hablar, sin querer seguir andando, sin querer pararme a pensar, sin poder llorar, sin pensar en el mañana, sin olvidar el ayer, sin valorar el presente, sin ánimos, de mal humor, indignado, sin paciencia, sin ilusión, sin esperanza, sin querer recordar, sin olvidar, sin palabras, en silencio,... vacío por dentro.

22 mayo 2011

Bosque escarlata

Hoy, al despertarme, todo el bosque estaba rojo.

Los arboles parecían brillar tenuemente como pequeñas chimeneas, y sus ramas resplandecían como incandescentes hebras de fuego. Hacía calor, un calor seco y penetrante que impedía respirar. El suelo también era rojo, de un rojo sangre que reflejaba la luz de los arboles.

No había hojas. Aquel otoño escarlata había cubierto todo hasta donde me alcanzaba la vista.

Me contemple las manos, y vi que mi piel también estaba colorada, como si se hubiera quemado. Mis viejos arrapos desteñidos se habían vuelto color cobre viejo y el cielo, ese cielo que apenas se dejaba ver en mi bosque, se veía hoy con total claridad en un continuo atardecer que no acababa.

Mi primer pensamiento es que el mundo entero estaba en llamas,... pero no había fuego. El calor era intenso, acostumbrado al frío de las noches pasadas se me antojo incomodo, agobiante. Era un cambio a peor, a mucho peor.

El calor no tardo en marearme. La luz roja me comenzó a dar dolor de cabeza. Me estaba ahogando, quemando, ¡me volvería loco!

Cerré los ojos con todas mis fuerzas, pero mis parpados eran transparentes. Intente deshacerme de mis ropas pero estaban como pintadas sobre la piel. Mis respiración se volvió entrecortada, el sudor brotaba de mi caliente como si mi cuerpo quisiera cocinarme vivo. Creo que tenía fiebre. Quizás era todo un delirio. 

Todo lo que usaba para taparme los ojos se volvía traslucido, se desvanecía en mis dedos. No había agua a mi alrededor, estaba todo seco.

Mareado, atrapado en una espiral de tonos rojos. Aprisionado entre la ilusión de un fuego invisible. En un infierno personal, una cárcel sin barrotes de la que no se puede escapar. 

Con la cuerda a punto de romperse.

11 marzo 2011

Solo un reflejo

Estaba cansado de caminar por aquel bosque oscuro. El frío y la humedad habían helado mis pulmones y cada bocanada de aire que aspiraba me hacía desfallecer. Tenía sueño, más sueño del que jamás recordaba haber tenido y, sin embargo, apenas podía dormir por las noches.

Caminaba despacio, ya no tenía fuerzas para correr. Quizás me movía en círculos o retrocedía, no lo sé. Últimamente todos los arboles se me antojaban iguales. Cada rama, cada hoja, cada piedra y cada montón de paja. Todo parecía haber sido colocado estratégicamente para confundirme, para arrebatarme cualquier punto de referencia. Parecía un motivo, un patrón que se repetía una y otra vez hasta la saciedad.

Pero algo llamó mi atención. Bajo un viejo árbol, que apenas un puñado de hojas sostenía, había un pedazo de espejo que brillaba bajo la poca luz del bosque. Con las fuerzas que me quedaban me dejé caer junto a él y lo sostuve en mis manos. Aquel trozo de espejo pulido sin embargo no me devolvió mi mirada cansada. Me mostro un lugar que antaño conocía bien: mi charca.


Y en su superficie tan pulida y perfecta la contemple con añoranza. Estaba bañada por una cálida luz plateada y la superficie del agua se encontraba limpia y en calma como la recordaba. Sentí nostalgia lo reconozco, quise echar a correr y volver a zambullirme en sus cristalinas aguas, pero no lo hice. Por suerte el cansancio acumulado me impidió moverme de donde estaba. Y allí mismo sentado permanecí inmóvil durante varias horas contemplando mi pasado, hasta que varias gotas de lluvia comenzaron a caer y a mojar el espejo arrastrando con ellas la ilusión hasta que aquel sucio pedazo de cristal solo me devolvió mi mirada cansada.

Maldije la lluvia por borrar el espejismo. A mi mente por haberme engañado. Pero no maldije, ni por un instante, la decisión de haberme marchado. El bosque era frio y siniestro, triste a la par que solitario. Pero más allá de la espesura, de los negros árboles, del frío, de la soledad, del silencio, del cansancio... había algo que merecía la pena ver y vivir.

Y con esa mentira en mente seguí caminando.

09 marzo 2011

Verdugo

Sé que todo se acabó, me han condenado. Por más que quise defender mi inocencia no sirvió de nada. Espero en esta prisión asustado, emocionado, expectante. ¡Es culpable! Lo supe desde un principio. Ahora, por fin, recibirá el castigo que se merece. Yo mismo voy a matarlo.

La luz de la luna se filtra desde la ventana proyectando los fríos barrotes sobre mi cuerpo. Estoy pálido y enfermizo por la falta de alimentos, sucio, derrotado. Una loncha más de jamón y un poco de queso, no quiero llenarme. La celebración es mañana y tengo que estar preparado. Los grilletes están fríos, no volveré a sentir mis manos libres. No volveré a sentir una brisa ni a escuchar un te quiero. Debajo de la cálida manta me rindo al sueño.

A veces todo depende de como se mire...
El primer rayo de luz que se filtra por la ventana parece sellar mi destino. Me he levantado temprano, ¡no podía dormir! He de prepararlo todo. Cuando viene a buscarme a mi celda apenas soy capaz de levantarme. Me arrastran escalera arriba dos hombres a los que no puedo verles el rostro. Él va delante.

Lo colocan bajo la guillotina y les ordeno marcharse. El placer de su muerte es solo mío, yo conseguí que le declararan culpable. La madera está fría, las astillas me raspan el cuello. Siento el poder de la guillotina sobre mí, esperando una silenciosa orden. Un espejo delante me devuelve la mirada. En sus ojos no hay lágrimas, están negros y sedientos de venganza.

No le daré opción a decir sus últimas palabras, ya ha hablado demasiado. Sujeto la palanca que acabará con todo por fin. No vacila, quiere vengarse de mí. Es personal, se le nota, no puedo hacer nada. Mis últimos segundos se me hacen eternos. Veo a cámara lenta como mueve la palanca.
La cuchilla desdiente. Se oye un silbido cuando pasa cortando el aire. Un súbito Zas y todo se acaba. Morimos.

Así fue como cumplió su condena. Así fue mi suicidio.

06 marzo 2011

Velas doradas


Amor mío te escribo
y espero que te llegue mi carta
pues no sé cómo mandarla
y tampoco sé a dónde has ido

Quisiera en ella contarte
como la tristeza me permita
que en esta etapa de mi vida
he decidido no recordarte

He pensado que los recuerdos
antaño llenos de vida
en esta soledad tan fría
han querido dejarme muerto

Por eso no te recuerdo
y a pesar de escribir esta carta
no evoco en mi mente tu cara
ni consiento pensar en tu cuerpo

Anoche soñé que te ibas
que huías, te separabas
y en un barco de velas doradas
vi desaparecer tu sonrisa

Luego el mar quedo en calma
no zarpó ningún otro barco
y yo quede triste, pensando
rodeado de todo y sin nada

Desde que desperté no te olvido
tampoco he recordado nada
me quede tumbado entre las sabanas
y desde ahí mismo te escribo

Y han pasado meses, quizás años
pero la noche sigue siendo negra
y pese a que intento rehuir la pena
no puedo negar que te amo

Ojala hubiese podido ir contigo
a donde nos llevase el viento
y no llorarte más en silencio
por no poder asumir,... que te has ido.


28 febrero 2011

Despertar y no ver nada

Desperté.

Habían pasado ya muchas estaciones. El suelo había tenido tiempo de sobra para recuperarse y cubrirme de vida y, no obstante, seguía muerto, infértil, cubierto de cenizas. Ni siquiera un pequeño brote verde a mi alrededor, ni un tímido tallo que desafiara al polvo negro.

Me costó recordar como obligar a mis músculos a levantar mi cuerpo y, cuando lo hube hecho, me sentí frágil y débil como una flor marchita. Había perdido toda la forma física. Llevaba demasiado tiempo dormido...

Miré a mi alrededor buscando un cayado sobre el que sostenerme pero no vi ninguno. No vi nada.

Estaba solo, vacío, triste, cansado,... apenas podía pensar en nada. Tan solo una idea se forjaba lentamente en mi cabeza. Una idea simple, efímera y, sin embargo, cargada de significado: Había vuelto.

...esa idea me arrancó mi primera lágrima...

13 noviembre 2010

Caída

Parece que llevo años cayendo. He olvidado la razón de caer, he perdido la noción del tiempo. Apenas tengo ya miedo, apenas tengo nada. Una bola de humo en el cielo, una gota que se derrama.

La tristeza tiñe las casas, las calles, los coches, la gente... Un tono gris que me envuelve, una corriente que me quema por dentro. Un suspiro, una palabra, un significado oculto, una ilusión, una mentira.

Se apaga otra luz, nos quedamos a oscuras. Y yo sigo cayendo desde lo más alto en una espiral de dudas. Una palabra que muere en mis labios, una nota inaudible que escucho.

Y una respuesta que ha perdido el sentido, porque, al caerme, la pregunta quedo en el olvido...

03 octubre 2010

Equivocado


Y todo vuelve a ser igual. Las noches en vela atrapado entre las sabanas. Los dolores de cabeza al despertar que anuncian el principio de un horrible día. Los bellos sueños se acaban...

Todo es culpa mía

Culpa mía por haber dejado caer del todo mi muralla. Por haberme negado a reconstruirla pese a tanto dolor. Por haberme buscado una y otra vez escusas para creer que mañana será un día mejor.

Y me las creí, y ahora ya es tarde. La muralla ahora apenas puedo alzarla. El hielo que la cubría se ha derretido hace tiempo. Y pese a todo sigo estando solo, más solo a cada día que pasa. Estoy cansado de crear ilusiones, de creerme mis propias mentiras, de mirar una y otra vez aquello que no existe y creerlo real.

Soy idiota. Camino entre sombras y espejismos. Creé un pedastal a base de humo y pensé que podría con el peso del mundo. Me equivoque.

Ahora navego en un mar de lágrimas, y de nuevo remo solo. No sé a donde me dirijo. No sé cuando llegaré. No sé que dirección tomar.

Solo sé que la dirección que llevo no puede ser la correcta.

Solo sé que es hora de cambiar.

04 agosto 2010

Espejismos, mentiras y sueños

Parece que no es verdad, que estoy viviendo una mentira. Que me he creado un espejismo a su alrededor, que me he cegado.


Cuantas noches solo pensando, llorando, teniendo pesadillas. Todo inútil, todo para nada. Creyendo ganarle un pulso a la distancia, cuando perdí hace tiempo.

No me di cuenta… ¿por qué?

Quizás el amor me cegó, quizás ya estaba ciego. Quiero volar, volar muy lejos, pero tengo cadenas que me atan al suelo, que me queman, que me dejan sin aliento.

Te busco, una vez más, otra noche solo, pero no te encuentro.

¿Estoy solo? Quizás…

El tiempo lo arreglará, que va… El tiempo nos separara, se cortaran los hilos, la distancia que hay entre nosotros se interpondrá entre nosotros. ¿Normal? Tal vez… Una espiral sin fin, una caída, un silencio, no me hablas, te has ido…

Y de nuevo a esperar, no quiero ver a través del espejismo. Cierro los ojos, los recreo en mi mente. Me lo creo.

Y la mentira sigue creciendo…

29 mayo 2010

No puedo olvidar

Aun estoy asustado. No puedo evitarlo. Sé que solo fue una pesadilla pero,... fue tan real que no consigo quitármela de la cabeza. Aun se me escapan las lágrimas aunque intente evitarlo, aun tengo esa sensación de que algo horrible ha pasado.

Te has enfadado... Pensé que podría contar contigo siempre, y anoche te necesitaba. Me equivoque,... y por eso te has enfadado. Ahora también te necesito pero ya no te llamo. No cometeré el mismo error más o, por lo menos, voy a intentarlo...

Se que esta noche tendré miedo al irme a la cama. Tendré miedo a volver a ese sueño que me perseguirá hasta poder superarlo... ¿podré? El tiempo se moverá despacio, estaré solo. El viento dejará de soplar y todo a mi alrededor se quedará inmóvil. Se repetirá una vez más la misma noche, pero no habrá llamada. Solo.

Y vuelvo a llorar, no puedo evitarlo. Tengo miedo a mi sueño... y no puedo olvidarlo...



21 mayo 2010

¿Hielo?

De nuevo solo...

Cualquiera diría que a estas alturas ya estaría acostumbrado. Que ya sería una rutina más, algo sin importancia. También yo lo pensaba, que las cosas serían como antaño, que no me haría daño, que sería feliz...

Me equivoque...

No en todo quizás, pero estaba equivocado. La muralla me hace daño. Te veo al otro lado, divirtiéndote, feliz, acompañada. Y yo te animo, y te impulso a ello, y a cada palabra es un ladrillo más de hielo en mi muralla. Pero ya no me protege, ahora me asfixia, me quema, me daña...

Vuelvo a estar solo tras una cortina de humo, en el silencio, perdido, sin rumbo, necesitado, dolido, abandonado. Y sé que todo es mentira, que mi mente exagera, que pretende convertirte en la única porque yo mismo he alejado a todos los demás. ¡Qué egoísta! ¡Qué injusto! Si te necesito es mi culpa...

Y la cortina de humo cada día será más densa. Más alta la muralla. Más fríos sus ladrillos. Más triste la historia.

Hubo un tiempo en el que pensé que estar solo tenía la ventaja de que no podías estarlo más...

Y hasta en eso... me equivocaba...



17 mayo 2010

Una de tantas

Una vez más todo acaba tirado hecho trizas. Los cristales esparcidos por el suelo amenazantes, manchados de sangre. Tus ojos y los míos mirándose, pero sin verse. Mi boca queriendo gritar está muda. Mis oídos queriendo escuchar están sordos.

Silencio.


Mis manos están cortadas, mi rostro empapado de lágrimas, mi piel tiembla, está pálida. De nuevo, una vez más de tantas. No grito, no lloro, no hablo, no pienso, estoy en silencio. Agazapado, abrazado a mí mismo, solo, destrozado, sufriendo, buscando, perdido, muriendo...

Lágrimas.

Caen por mi rostro desnudo, pero son lágrimas secas, apenas las noto en la piel. Pero dentro corroen, como un mar de ácido, quemándome, desgastando mi cuerpo.

Y me levantaré para caer de nuevo, así soy yo. Y aprenderé a vivir con los cristales clavados. A escuchar más allá de los silencios. A gritar más alto a los que no pueden escucharme.

Algún día si, quizás, pero hoy no. Hoy no quiero hacer nada. No quiero luchar, ni seguir adelante. Hoy quiero estar solo, que nadie me escuche llorar. Pero es imposible, siempre hay alguien, siempre estoy yo. Y por eso no lloro, no pienso escucharme llorar! y si las lágrimas me queman por dentro que me quemen.

¿Que más da? Tan sólo es otra vez de tantas...

05 mayo 2010

Miedo a la tormenta


De nuevo la tormenta,...

Tengo miedo, miedo a la perdida, a las despedidas, a los te quiero vacíos, a los silencios, a las palabras que duelen, al dolor en sí, a lo que provoca en la gente, al amor, a los finales, a los comienzos, a los miedos...


El cielo vuelve a estar gris y ya no tengo techo que me ampare, ni paraguas, ni chubasquero... Y tengo tanto tanto miedo que ya no se qué hacer.

Estoy sentado, acurrucado en el suelo, abrazándome a mi mismo aunque no me de consuelo. Buscándote con la mirada y sin verte, viendo solo gotas de agua caer y caer contra un suelo gélido.

Y miro al cielo, un relámpago lo surca, un grito interno que muere en mi garganta. Porque todo está en silencio, porque ya no hay nadie...

... porque tengo miedo...

03 mayo 2010

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?

Parece que la noche te ha llevado consigo. ¿Estoy sólo? Miro a mi alrededor pero nadie me devuelve la mirada. Esta oscuro, tan oscuro que apenas logro ver mis manos ante mí. En el cielo no hay ni luna ni estrellas que me iluminen, nada que me guíe de vuelta al sendero que he perdido.

¿Dónde estás?

Me prometiste que estarías conmigo. ¡Me mentiste! Te necesito... Camino sin rumbo, sin dirección, creo que camino en círculos sin darme cuenta. El aire es frío, se me clava como cuchillos en el pecho desnudo. El silencio es total, solo un leve pitido de fondo. Creo que me he quedado sordo.

¿Dónde estás?

Me tropiezo, caigo, me duele, me levanto, me limpio, camino, y vuelvo caer. Ya no me levanto, estoy cansado, me rindo, me duermo, me dejo llevar. Y sueño con un bosque negro, oscuro, sin luna ni estrellas, sin sonidos, sin luz... Y camino, y corro, y huyo, y te busco. Te busco pero tú...

¿Dónde estás?

Estoy atrapado, perdido. No sé si estoy despierto o dormido, ya no noto la diferencia. Tengo miedo, me has dejado solo y yo no sé cómo seguir, ¿por qué lo has hecho?

Si estoy despierto quiero caer en un sueño profundo para no despertar. Si estoy dormido quiero salir de esta pesadilla. Si aun estás a mi lado dime dónde estás, no me dejes solo.

Y si no lo estás dime... ¿por qué confié en ti...?

05 abril 2010

Espejismo de nuevo

No era la salida del bosque.

El pensamiento cayó sobre mí haciéndome caer de rodillas. De nuevo aquel espejismo había conseguido engañarme. Estaba convencido de que era real, había visto la luz del sol, había notado sus cálidos rayos sobre mi piel, había visto la montaña, aspirado su aroma fresco...

Pero todo se había desvanecido una vez más, y el oscuro bosque seguía rodeándome tan denso y oscuro como las noches pasadas. Sueños, espejismos, visiones,... todo ilusiones creadas por mi mente en un feroz intento de escapar de la realidad. Ilusiones que al romperse en pedazos dolían como la más lenta y dolorosa tortura.

Ya he aprendido a caminar por el bosque sin arañarme con las traicioneras ramas, sin tropezarme con las diabólicas raíces, sin caer de frente por los resbaladizas piedras. Mi cuerpo ya no tiene heridas, está sano, alimentado, vivo.

Pero me muero. Cada día mi mente se marchita un poco más buscando una salida a un eterno laberinto, agazapado en las esquinas de un circulo perfectamente trazado, esperando el final de una carrera que parece que nunca comenzará.

Ya no me siento solo. De hecho, a penas siento ya nada. Apenas importa un soplido de calidez en un mundo de hielo. ¿Acaso alguien lo nota? Creemos ver la llama cuando su luz roja se perfila desde la ventana. Pero hay pobre de nosotros, que lo que vemos no es fuego, sino hielo rojo.

Quizás el mundo sea después de todo tan simple. Quizás no exista una jugada magistral con la que ganar la partida, porque en el fondo todos sabemos que desde que nacemos, la partida ya está perdida.

Apenas importa un soplido de calidez en este mundo de hielo. Apenas importa un espejismo, una ilusión, un sueño...

Apenas importa si,... pero lucharé por ello.

12 marzo 2010

...cuando más te necesitaba te perdí...

De nuevo solo.

Solo cuando más necesitaba compañía. Solo cuando más necesitaba un te quiero. Solo por idiota, por estúpido. Solo en el silencio, por no haber sabido callar mis palabras.

Creía no poder estar peor.... me equivocaba. Pensé que ya no era capaz de llorar, pero cayeron mis lágrimas.

Cayeron sobre un mar infinito, que nadie escuchaba, porque me quede solo, por idiota, cuanto más te necesitaba.

Cada segundo es eterno, siento que se me clava en el pecho como un puñal frío. ¿Será mejor el silencio? Quizás... Mis palabras no harán daño si no las pronuncio, sus palabras no me harán daño si no las escucho. Que la oscuridad me envuelva, no quiero más sombras.

Solo, solo, solo, solo...

Se ha apagado la última luz, y no sé cuándo volverá a brillar. Ya no recordaba lo que era estar a oscuras. ¡Te necesito! Pero no estás, te he perdido.

Un día más, ¡hoy que te necesito!

...te he perdido por no saber mantenerte conmigo...